
En estos últimos días, las noticias nos han zarandeado, con dos aberrantes violaciones de dos menores, una de ellas disminuida psíquica, por dos grupos tambien menores. Y de nuevo, se ha vuelto a poner sobre la mesa la polémica Ley del Menor.
Y una vez más se pide, con clamor popular, el endurecimiento de las penas.
En mi opinión, la ley no es buena. Ya que bareman a todos los menores por igual… No es lo mismo que un menor cometa delitos de robo, que se podría reinsertar y ser una buena persona en la sociedad, que el que cometa un delito de violación o asesinato.
Pero la ley no contempla eso… simplemente se les pueden ingresar en su centro por un máximo de cinco años, hagan lo que hagan, y ya está.
La sensación que me da a mí, al igual que a muchos padres es que, hoy por hoy, se protege más al menor que ha demostrado ser un asesino que al menor que es la victima.
Somos nosotros, los padres, los que estamos manteniendo con nuestros impuestos, en Málaga, a un asesino que violo, quemó y mató a Sandra Palo, pero que por ser menor ya está en la calle. ¡ Y robando ! ¡ Esperemos que solo se quede en eso!
Ahí están los asesinos de Maores, en la calle, según dicen con vigilancia policial, pero ya se ha demostrado en el caso del " Rafita" para lo que sirve esa vigilancia. Y para colmo, teniendo que escuchar a la madre de unos de ellos diciendo que para su hijo es un lujo salir a la calle. Para quien no es un lujo, "señora", es para la pobre Maores que de donde está jamás podrá salir.
Solo se habla de reinsertar y nunca se habla de educar, de trasmitir los valores necesarios para que los niños sepan diferenciar el bien del mal y que no existe la libertad sin responsabilidad, que existen unos limites que no debemos cruzar.
Y ahí entramos nosotros, LOS PADRES. Traer un hijo al mundo no es un revolcón y los " Euros " que te da el Estado por su nacimiento… Traer un hijo al mundo conlleva una serie de deberes y obligaciones que tenemos que tener muy presentes.
Si al menor no se le enseñan límites de conducta, pensará que todo le está permitido. Si al niño se le permite todo, la satisfacción rápida de sus intenciones, no se detendrá ante cualquier instinto que le pida que sea satisfecho. Si no se le enseña el respeto a los demás, ya sea a padres, profesores, compañeros de clase, amigos... no respetará a nadie.
Y esa educación comienza en el seno de la familia y si no sabemos ejercerla tendríamos que ser responsables subsidiarios de lo que nuestros hijos hagan.
No me vale lo que muchos dicen que de que cuando nuestros hijos salen de casa, no sabemos lo que pueden hacer. Es que esa es nuestra obligación de padres, saber con quien están y donde van, saber a las horas que salen y a la horas que entran… Es nuestro deber como padres y menores que son.
Y si no somos capaces, tendremos que acatar las consecuencias de la acción de nuestros hijos.
Todavía tengo en mi retina las manos de la madre del Cuco, con esa manicura francesa, que se ha paseado de plató en plató televisivo diciendo que su hijo es un niño muy bueno, dulce y encantador… Y ahora resulta que ya no es encubridor de un asesinato, ya es presunto violador y asesino. ¡Que vergüenza, y estoy casi segura que hasta cobró por sus declaraciones!
Hoy en día y visto lo visto, es más problemático tener un perro en casa que un hijo. ¡ No me malinterpretéis ! Con esto, no quiero decir que compare a los hijos con perros ( Aunque algunos sean hienas asesinas ) Con esto quiero decir, que si sacas a tu perro a la calle y no recoges sus cacas o no lleva bozal, serás sancionada y no os digo si ya muerde a alguien… Puedes ir a la cárcel.
Sin embargo, tienes un hijo, que viola, que asesina ¡Y a los padres no les pasa nada!
Sus hijos, si tienen más, no les son retirados de su custodia, ni tan siquiera el que delinque, cuando se ha demostrado con la acción de su hijo que NO han sabido educarlo y que su actuación y dejadez como padres y tutores ha dejado mucho que desear.
Creo que ahí está la clave del tema…. Si los padres fuéramos verdaderos responsables ante la ley de las acciones de nuestros hijos, más de uno y de dos se preocuparían de saber con quien andan y que es lo que hacen.
Se preocuparían de asumir su verdadera responsabilidad, la de ser verdaderos padres con todo lo que eso conlleva.